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Terra
La Coctelera

Recogiendo pasos

Caminaba bajo la luz tenue de la Luna

y la dirección titilante de una que otra estrella.

Los pensamientos iban y venían como ráfagas de viento,

la mente destilaba imágenes que pensé habían sido borradas de mi memoria;

Intente una y otra vez desviar la atención

contando los pasos que me conducían al lugar efímero

en el que perdí la inocencia.

Usted se preguntará - ¿cual inocencia?…

o por lo menos a que me refiero con ello;

Tendré que devolverme en el tiempo para recordar con claridad…

los abrazos, la ternura, la gratitud, el amor…

El amor…

Difícil palabra, muy profunda y convincente,

pero me fue robada.

Fue precisamente hace ya un largo y prolongado tiempo,

Por ello curiosamente,

no se que hora es,

ni la fecha que marca el calendario,

es mas,

ya tampoco recuerdo mi nombre,

pero sigo caminando,

sin inocencia y sin amor.

Me compaña una doncella titilante y solitaria,

Amiga mía,

insiste en contar los pasos conmigo,

mientras bajo la noche clara,

me dirijo al lugar donde me fue robado el amor.

Usted se preguntará - ¿también el amor?

O por lo menos a que me refiero con ello;

Tendré que devolverme en el tiempo para recordar con claridad…

Su mirada, su palpitar, su dulce voz…

voz que retumba en mi cabeza,

que no se apaga,

que vuelve a mi como un eco;

la he intentado buscar y no la encentro,

Soy un pobre inútil,

ya sin inocencia,

sin su amor, sin nombre,

sin su dulce voz.

Sigo dando vueltas y la noche se hace cada vez mas larga,

Aun así, insisto en encontrar el lugar

donde escuche su voz por ultima vez,

donde me fue robado el amor,

el lugar donde perdí la inocencia.

Usted se preguntara si ya lo hallé,

tendré que devolverme en el tiempo para responder con claridad;

Ahora entiendo que el tiempo también lo he perdido

y el lugar ha dejado de palpitar….

Me quedare aquí bajo la calida – amarga noche,

Junto a mi fiel compañera…

Que se golpea el pecho junto conmigo.

Esta noche pueda que también pierda la vida,

y junto a ella y solo ella,

me extinga en el sosegar de mi trayecto;

de esta manera dejare de contar mis pasos,

sepultaré el recuerdo

y marcaré en ella,

el lugar en donde perdí la inocencia,

donde me fue robado el amor,

su voz no será escuchada.

PEQUEÑAS DECISIONES

 VISIÓN GENERALIZADA A LA PELÍCULA "CADENA DE FAVORES"

 

Por: Freddy Pineda Rodríguez

Licenciatura en Lengua Castellana

Universidad del Tolima. CREAD Bogotá

Fecha de realización: 16 de Marzo de 2009

Cadena de Favores ("Pay It Forward") es una película estadounidense lanzada en el año 2000, basada en la novela homónima de Catherine Ryan Hyde.

Narra la historia de un adolescente, Trevor, y sus compañeros de clase a los que un profesor del colegio ha encargado que planteen una acción para mejorar algo en el mundo. Trevor elabora un proyecto que consiste en ayudar gratuitamente a una persona y decirle a esta persona que debe ayudar desinteresadamente a tres personas más, estableciéndose así una secuencia de favores que harían la vida algo mejor.

Este proyecto lo realiza para su profesor de Estudios Sociales, quien a lo largo de la trama adquiere protagonismo al establecer un vínculo afectivo con la madre de Trevor, una madre adicta al alcohol, que trabaja como mesera en un bar nocturno y agente de seguridad en un casino (tiene 2 empleos), que esporádicamente sufre violencia por parte del padre de Trevor, un alcohólico que ha causado traumas a la frágil vida de Trevor.

Así, Trevor intentará, de acuerdo con su proyecto para el colegio, cambiar el mundo con esta cadena de retribución de favores que se expande por el territorio de los EE.UU, con consecuencias insospechadas. Aunque la cadena de favores de Trevor no tiene límites, su gran apuesta es lograr que su madre alcance la felicidad. Por eso intentará a toda costa que su profesor y su mamá entablen y consoliden una relación. A este respecto, el niño tampoco descuidará ningún detalle. En esta ficción la motivación de Trevor hace que cambien las cosas para todos. Tanto lo hace que hasta la televisión recoge el eco de su cadena de favores, y nuestro angelito acaba convertido en héroe mediático. Lo que no debería sorprender, habida cuenta de la debilidad de la pantalla chica por la materia prima de las hazañas de este chiquilín: la simplificación y los golpes bajos.

Una película que logra mover las fibras del alma, sobre todo si el público se identifica de alguna manera con las caracterizaciones de los personajes. La trama plantea una serie de subtemáticas que son interesantes, (la desintegración familiar, la falta de comunicación, el alcoholismo, la drogadicción, la violencia en las escuelas, la educación pública, el rol del docente, entre otros) que bien pueden estar inmersos en el film y que quedan entretejidos en el curso de la propuesta cinematográfica.

Estos subtemas, que podrían ser tratados de forma trivial o con complicados esfuerzos filosóficos en un aula de clases, se concretan en una serie de personajes muy bien trazados tanto por el guión, como por la dirección (Mimi Leder) que en esta película que se plantea abiertamente como un drama pero que logra con habilidad evitar lo compasivo y melodramático, convirtiéndose en una propuesta actual e interesantes (si se observa el filme con una mirada critica, se logra extraer la riqueza que brinda la interpretación de cada uno de sus personajes). La directora demuestra su buena mano con los actores, y para ello se rodea de tres de los más cotizados. Helen Hunt sabe mantener su papel de madre abnegada en lo dramático, pero dotándolo de pinceladas de humor que equilibran el personaje y que hace que en ningún momento su papel se venza hacia la tragedia ni la comedia. Kevin Spacey refleja el estancamiento vital de un profesor desesperanzado que tiene quemado algo más que la cara, y cuya vida consiste en pasar continuamente a los demás la pelota de cómo lograr la felicidad. Por último, Haley Joel Osment, quien interpreta al niño adolescente sin hacer ningún esfuerzo, notándose tan natural, como si el papel estuviese hecho a su medida.

Si se deja a un lado esa visión puramente sensible y ese final tan (...), el filme resulta ser un instrumento para proponer trabajo en el aula, enfocándose en el rescate de los valores familiares y socioculturales, como el desarrollo de las competencias ciudadanas. Las transformaciones siempre comienzan por medio de pequeñas decisiones.

MI PATIO DE RECREO

Cuentan que en ese vasto terreno al costado sur de la población en la que crecí, vivía un cacique llamado Zibyntyba, juntos con sus cinco mujeres, sus 44 hijos, sus 11 nietos y toda la servidumbre que estaba a su favor…

Se había trasladado a ese lugar, después de que el dios Bochica golpeara la tierra y diera origen al Salto de Tequendama, como solución a la gran inundación que azotaba a la sabana donde se ubica la actual Bogotá.

Zibyntyba, había perdido casi todo, por lo que tomo un nuevo rumbo, decidido a conformar una nueva comunidad; comenzó a construir sus malocas, preparo la tierra para el cultivo y se acomodo poco a poco en el lugar entregado por los dioses para sus descendientes.

Con la llegada de los colonizadores, vio el peligro, prefirió su estabilidad y la de su familia; por temor huye hacia las montañas pues desconfiaba de los hombres que cubrían sus pies; además, era extraño identificar a otro hombre de piel rosada y sudorosa, con ropas estrafalarias y lanzas de metal que se encendían con los rayos del sol, como descendientes de Bachué, eran culturas diferentes y habría que temerles.

Lo abandonó todo y prohibió bajo maldición, a aquellos de los suyos que se atrevieran a regresar a aquel lugar; como profeta, declaraba que muchos serian degollados por las espadas de fuego de los hombres fantasma, llamados también Suetybaf o demonios de la noche, quienes arremeterían contra ellos para robarles la vida y el obsequio de los dioses.

Dicen, que cada uno anhelo volver a esas magnánimas tierras, pero el temor a la maldición patriarcal era mayor. Los tres hijos mayores emigraron hasta la sabana de Bogotá, después de la muerte de su cacique y padre, desatendiendo a sus oráculos. Al poco tiempo son apresados por los Suetybaf, los hijos de Zibyntyba son torturados y descuartizados por proteger el lugar sagrado de los muertos.

Los colonos violentaron las moradas de la inmortalidad, su ambición los enceguecía por robar pedazos de sol... conocidos por los Suetybaf con el término “oro”.

Anteayer el panorama cambio… en el terreno contiguo a nuestro basto patio de recreo, iniciaron la construcción de unos apartamentos, volquetas, taladros, y grandes maquinas interrumpen la diversión. La constructora “Portalegre” utiliza unas enormes retroexcavadoras para agilizar el proceso de construcción. De repente un grito vertiginoso interrumpe nuestro corretear por el inmenso potrero.

La retroexcavadora había encontrado un esqueleto humano, al parecer por la imagen de la osamenta, murió al ser degollado. Lo acompañaba uno de sus siervos que fue enterrado vivo junto a su amo. Alrededor se encuentran unas vasijitas de barro y otros elementos plateados y dorados. Los eventos ocurridos todavía están frescos en mi memoria… no termino de sorprenderme, ¡mi patio de recreo fue el lugar sagrado de los muertos y las moradas de la inmortalidad!... sencillamente increíble.

Ayer no salimos a jugar… queríamos saber sobre el destino de la familia del cacique Zibyntyba, así que cada uno de nosotros aportó algún indicio u opinión a partir de lo que preguntamos a nuestros papás y abuelos; De esta manera la historia del cacique y su familia, se fue reconstruyendo.

Hoy, decidimos pasearnos caminando por todo el potrero, agudizando la mirada al piso, a fin de encontrar alguna prueba de la existencia del cacique y su familia. Hemos llegado hasta lo que una vez fue una maloca, (según lo comentan los niños y niñas mas grandes de la escuela) pero el temor nos rodeo, nos inundó y se aprovecho de nuestros impulsos para obtener mas información, así que regresamos a jugar cerca de nuestra profesora.

Era increíble… habíamos estado pisando el lugar sagrado para los chibchas, durante años. Nuestro patio de recreo es la morada de la inmortalidad. La profecía del anciano cacique, cobraba vida, las palabras se hicieron realidad. Decidimos continuar jugando… muy pronto sonará la campana y regresaremos al salón de 2 A. Mañana jugaremos en mi patio de recreo, un patio que no tiene otro igual en todo el mundo.

MAS ALLÁ

Dentro,

muy dentro de tu abrigo,

resaltan las luces de la fantasía

como las estrellas titilan en la eternidad del firmamento,

orientando el viaje de la oscuridad y cortando su letargo.

Dentro,

muy dentro de si misma,

habita el odio y el amor lo sobrecoge

abrazando lo imposible hasta no poder mas,

se hace fuerte…

revolotean las mariposas, queriendo volar,

queriendo ser libres.

Dentro,

muy dentro de su cajuela,

sucumben los anhelos y emergen los rencores,

todo es contradicción,

la luz se llama quietud, el amparo se trastorna

y el sonido aumenta en su apacible silencio

Dentro,

muy dentro en las entrañas,

sobreviven los sentidos que se niegan a morir

emociones encontradas que retumban como campanas lúgubres

pétalos negros que enlutan el alma y brotan del gemir.

Dentro y más allá…

te encuentras como la niña verdadera, aunque sin rostro,

con mil colores de existencia,

ocultos por la lumbre de la ilusión,

colores etéreos y flotantes,

destinados a desaparecer por completo.

COMENTARIO SOBRE "AL DIABLO LA MALDITA PRIMAVERA"

La novela ganadora del Premio Nacional Ciudad de Bogotá en el 2002, es la historia de un joven barranquillero inquilino de esta ciudad, a quien le suceden una serie de eventualidades que se relacionan directamente con su condición como persona gay. Este es precisamente el tema central de la novela, las vivencias de los gay en Bogotá, sus características, su forma de actuar y sus actividades en medio de la sociedad capitalina.

La historia es un tanto extensa, el autor se vale de la voz narrativa de su protagonista – Edwin Rodríguez Buelvas, quien de forma detallada nos cuenta las anécdotas en las que se ve envuelto en un periodo no mayor a dos años. Sin “pelos en la lengua” realiza una remembranza monologal que trasciende al tiempo y que transmite a los lectores, tejiendo un hilo conductual que en ocasiones parece predecible. Hilo que se rompe en algunos momentos de manera premeditada por el autor/narrador, para presentar aclaraciones o relacionar otras historias con la principal y de esta manera dar énfasis a la historia en si. Por suceder en repetidas ocasiones, el narrador de los hechos ofrece disculpas, haciendo de este suceso textual, una característica propia del protagonista.

Los demás personajes no se definen en su totalidad. Hacen parte de la narración, se involucran de manera intencional en apartes específicos de la historia, el narrador los evoca, los detalla rápidamente y renuncia a ellos de igual manera, pues no pronuncian ni una sola palabra, solo se menciona que están allí. Aparecen y desaparecen una y otra vez, a veces tan solo son nombrados, salvo algunos de ellos que juegan un papel tácito en la historia, pero se vuelven decisivos para su desenvolvimiento.

En esta novela, Sánchez Baute nos muestra una ciudad para muchos desconocida, la Bogotá nocturna, la ciudad de las sombras, la ciudad de la rumba, la ciudad de los bares, de los cinemas, la ciudad gay. Describe de forma detallada paisajes urbanos de la capital colombiana, descripción que solo alguien que vive o ha vivido aquí puede realizar y entender. Solo se despega de ella para proyectarla con Nueva York, la ciudad idílica, la ciudad que nunca duerme, icono de los homosexuales y paraíso soñado por cada uno de ellos.

El lenguaje que utiliza el autor es sencillo. Se vale de algunas expresiones propias de los gay; frases y palabras que - como afirma Bernstein - pueden convertirse en un código restringido para el lector, quien debe estar atento al uso contextual de estos términos para entender su sentido y no perder la linealidad de la historia. Aun así, la novela es fácil de leer y engomadora, gracias al buen humor que se maneja, un humor pícaro y directo, que además presenta también el doble sentido y el lenguaje figurado para realzar algunas eventualidades. Se maneja un realismo anecdotario que hace que el lector se goce la historia y se mantenga conectado con ella hasta el final, a fin de descubrir palabra a palabra, letra a letra en que termina todo ese rollo en el que nos sumerge la maldita primavera.

PASADO

El olor a caña de azúcar

y café recién molido,

se mezclaron aquella mañana,

cuando el sol todavía perezoso

se resistía a salir.

No hubo cunas, ni suaves cobertores,

tan solo unos costales

que desdeñaron su cilicio,

de lo que habría de convertirse

su inquietante vida.

Abortivos de la Tierra Comunera,

se asentaron en la marginación

de una ciudad viviente.

Una gran madre

que sin tener como amamantar,

adopta y carga en sus brazos

a los hijos de esta Tierra.

El corazón llora,

y sus lagrimas destilan olor a trago.

Tragos de amargura y abandono,

cicatrices del alma que no sangraron,

que enseñaron y encriptaron su sentir,

a fin de no repetir la misma historia.

EL CAMPO SEMÁNTICO DE LA LITERATURA INFANTIL

Un campo semántico es un conjunto de palabras o elementos significantes con significados relacionados, debido a que comparten un núcleo de significación o rasgo semántico (sema) común y se diferencian por otra serie de rasgos semánticos distinguidores.

Un campo semántico estaría constituido por un grupo de palabras están relacionadas por su significado, que comparte ciertas características comunes o referenciales. En este caso el campo semántico al que me refiero es al temático estudiado para este ensayo, en la Literatura infantil. Por ello, definire lo que entiendo como literatura infantil (como una defensa), la percepción de la escuela ante el rotulo de Literatura infantil (como una critica) y por ultimo presentare algunos postulados teóricos, bajo los aportes de Juan Cervera, Jaime Garcia Padrino, Graciela Perriconi, Gianni Rodari y Bruno Bettelheim.

Literatura infantil

Todos creemos tener una clara idea sobre la literatura infantil, porque creemos tenerla de la literatura en general, aun cuando sepamos poco sobre la expresividad del mundo infantil. Por lo pronto, ‘infantil’ no quiere referirse únicamente a una función de adorno. Se trata de una sólida unidad semántica: literatura infantil alude no sólo a la gente para la que va destinada la lectura, sino quiere localizarse en el contenido que va dirigido a los niños. Mira más a ‘literatura’ que a los lectores. Pero la mira (o, por lo menos, debe mirarla) con los ojos, desde los ojos de los niños. Si de ellos no sabemos mucho, si ignoramos sus urgencias, sus gustos e intereses y curiosidades, el adjetivo ‘infantil’ no dice nada fundamental. Por eso, un libro para lectura infantil de hace 30 años puede no sernos útil hoy; y por eso mismo contamos todavía con clásicos al respecto.

Juan Cervera propone una definición amplia, integradora y global de literatura infantil, y que no niega la naturaleza general de la literatura. Para él, la literatura infantil es aquella en que "se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesan al niño". Esta definición incorpora lo que la tradición oral ha aportado en el transcurso del tiempo y enfatiza dos elementos fundamentales: el niño y la palabra. Las obras deben interesarle al niño y llenar sus expectativas; los autores requieren y aprovechan al máximo las posibilidades expresivas que el lenguaje le ofrece.

Cuanto más se quiere precisar la definición de literatura infantil, más espacios de discusión se propician. De ahí que la definición de Cervera posee la dinámica y plasticidad necesarias para incorporar los nuevos aportes que surjan con el tiempo y la especificidad suficiente para deslindarla de manifestaciones artísticas dedicadas al niño, como las ilustraciones que pertenecen a las artes plásticas.

Existen otras definiciones como la de Graciela Perriconi, para quien la literatura infantil es un acto comunicativo entre un receptor niño y un emisor adulto que tiene como objetivo sensibilizar al niño por medio de la capacidad creadora y lúdica del lenguaje. Esta definición aunque aparentemente parece muy completa y precisa porque presenta el acto literario como un proceso comunicativo y considera la función estética y social de la literatura.

¿Por qué recurre la escuela a la literatura infantil?

Para que el alumno encuentre modos de proyectarse en el ambiente. La literatura (suele decirse) tiene una grata misión formadora. Luego de analizar y discutir qué motivaciones y qué intereses originan las selecciones infantiles, nos debe preocupar qué necesita formar la literatura en el ánimo de los niños, y qué aspectos debemos tomar en cuenta.

Jaime García Padrino considera que el niño debe leer y formarse con la literatura, en términos más amplios y no solo con la literatura infantil. Cree que el niño puede encontrar en la literatura mayores posibilidades de creación y recreación que en la literatura infantil propiamente dicha, la cual de alguna manera presenta un universo más definido. El concepto de literatura infantil responde a las restricciones que implican unos receptores muy específicos. Por ello la literatura en general presenta un espacio más rico en posibilidades y conviene poner al niño en relación con ella para que disfrute de la amplia gama de valores que mantiene y renueva constantemente con el tiempo.

¿Lo hace la escuela?

Basta revisar el elenco de textos recomendados por el colegio para comprender la orfandad de lectura que caracteriza a nuestra población infantil, y para afirmar que no responden a las experiencias y a los intereses lingüísticos del alumno. Y ya sabemos lo que ocurre: si una lectura no cubre tales aspectos se convierte en un repertorio de dificultades. Porque leer no significa lograr que el niño repita mecánicamente, en alta voz o en silencio, las sílabas ni combine los grupos melódicos encerrados en el texto.

Una lectura reproductiva no es únicamente la experiencia pedagógica de la lectura infantil. Si el niño no enriquece su visión del mundo y no descubre con la lectura su mundo interior; si no recrea, con ello, su experiencia de lenguaje, no podemos hablar de aprovechamiento alguno.

La literatura se roza con la imaginación y con el buen gusto, que el niño debe aprender mediante adecuados estímulos. Y ese buen gusto no está reducido al sabor que pueda inspirarle una fruta deleitosa sino a las reacciones de alegría o estupor que puedan sugerirle textos específicos, o a la alegría o disgusto que pueda despertar en él una melodía o una pintura.

El niño debe educarse en ese mundo merced a adecuados estímulos. Un texto romántico puede verse acompañado por fragmentos musicales y cuadros de la época, de modo que le aseguren al niño la existencia de un mundo representado en el campo de las artes. Debo agregar que si el medio en que vive el niño no se presta para vincularlo con el conocimiento histórico, siempre lo tendrá de manera desatendida en lo concerniente a la revelación estética encomendada silenciosamente a la lectura.

A modo de crítica

Uno de los principales problemas que se presentan en el análisis literario es enfrentar una serie de elementos clasificadores que previamente se han instaurado por una crítica que enfoca las obras desde ángulos muy restringidos. Hay obras que son catalogadas de diversos modos y ello lleva a ubicarlas en ciertos espacios o géneros, lo cual funciona como un mecanismo que bloquea las diferentes posibilidades interpretativas que puede suscitar, cada vez que niega la naturaleza polisémica y dialógica del lenguaje.

Denominaciones como literatura popular, policial, picaresca, fantástica, realista, etc., responden al predominio de algunos elementos discursivos y a la preceptiva establecida en determinado momento, pero ninguna revela la obra en su integridad. Si se profundiza en las obras, se hacen evidentes las limitaciones que encierra toda clasificación, sobre todo porque restringen el campo de percepción y producen una imagen, aunque no equivocada, sí parcial.

En el caso de la literatura infantil o juvenil su clasificación ha sido fundamentalmente elaborada considerando la población a la que va dirigida, rasgo que determina la orientación crítica que se ha hecho de ella. Por eso al analizar las obras literarias infantiles el crítico no debe olvidarse que se está enfrentando ante todo a la literatura. Libros como Alicia en el país de las maravillas, Viajes de Gulliver, Huckleberry Finn, Mary Popins, Robinson Crusoe, Las aventuras de Tom Sawyer, El principito, Marcelino, pan y vino, etc. históricamente han sido leídos poniendo énfasis en su carácter de literatura infantil, fantástica, de aventuras, de orientación religiosa, etc., no obstante, por su naturaleza literaria, artística e ideológica, permiten ser interpretados de diversas maneras y con ello trascender la lectura estática que se produce a raíz de una cierta clasificación. Bien señala José Antonio del Cañizo que las clasificaciones limitan el sentido de las obras al afirmar que "todo reduccionismo es malo, es castrante, hasta el de las cosas más nobles".

Además de este problema inicial, hay un asunto que requiere mayor análisis: la definición de literatura. Aunque se tenga la ilusión de que permanece invariable, esta ha sido objeto de discusión y entendida de diversas maneras en momentos históricos dados y por distintas escuelas, como bien señalan Fokkema e Ibsch: "Ciertamente, la literatura no es un concepto estático sino algo que hay que determinar en sus aspectos sincrónicos y diacrónicos".

¿Cómo es posible que si el concepto de literatura es dinámico y ha sido objeto de revisión constante, se establezcan clasificaciones que no tomen en cuenta dicha dinámica? ¿Qué sentido tienen entonces dichas clasificaciones?

Al abordar las obras asumidas previamente como literatura infantil se mantienen los mismos problemas que se derivan de este afán clasificador, pues esta denominación supone implícitamente la existencia de una literatura diferente a la literatura general, que además parece que está reservada o dirigida solamente a los adultos. La relación y límites entre la literatura y la literatura infantil ha sido enfocada, con mucha propiedad, por diferentes críticos como Román López Tamés, Teresa Colomer, Jaime García Padrino, Antonio Moreno Verdulla, quienes, a pesar de los distintos argumentos que esgrimen sobre el tema, coinciden en que esta literatura debe ser evaluada, valorada y producida desde su pertenencia a la literatura general. Al no existir una oposición entre una y otra, pero sí poseer la literatura infantil rasgos específicos, es conveniente establecer un campo de relaciones en el que más que excluirse se complementen.

Desde el punto de vista de una literatura general, parece lógico borrar todo tipo de clasificaciones o subdivisiones, porque el trabajo con el lenguaje y la creación de distintos artificios retóricos es inherente a toda obra literaria. Pero, desde la perspectiva del lector, bibliotecario, maestro, crítico, se hace necesario un acercamiento específico a esta. Es entonces cuando el adjetivo infantil adquiere validez y se constituye en un reto para quien se proponga develar los elementos discursivos que lo conforman.

Perfil y Objetivos de la Crítica

La literatura infantil ha sido enfocada desde áreas muy concretas que la minimizan o separan demasiado de su naturaleza. Muy pocos críticos se han ocupado de analizarla con los parámetros que como literatura requiere. Se ha llegado a relacionarla con disciplinas como la psicología, la pedagogía, la antropología, la sociología, etc., lo que conlleva el riesgo de asumirla como instrumento. Lo anterior no pretende desautorizar los múltiples análisis que se han hecho desde estas disciplinas, pues en realidad toda obra requiere ser interpretada desde una perspectiva interdisciplinaria, solo que el énfasis debe ponerse en su especificidad literaria.

Algunas investigaciones que se han realizado en los últimos años sobre la literatura infantil se inclinan por la valoración del niño como elemento definitorio de la semiosis textual, ya sea como receptor o como personaje.

La realización de una crítica literaria que no abandona los parámetros de la literatura general pero que al mismo tiempo ahonda en las particularidades discursivas referidas a la niñez responde a una valoración auténtica del niño y a su concepción como un sujeto complejo, capaz de gozar y de transmitir sus emociones, en fin, libre de toda marginación. La literatura infantil y la crítica que por muchos años se hizo de ella han sido una consecuencia lógica de esa marginación. Han tenido que pasar muchos siglos para que el niño adquiera una categoría que lo considera independiente.

REGALO

Pétalos de marzo,

Cáliz de abril,

Flor de noviembre,

tierna y sutil.

Cuéntame secretos,

hazme reír,

Juega a quererme,

como yo a ti.

Vive pequeña,

suave algodón.

Lanzame un beso,

Hasta el corazón

Corre a mis brazos,

salta a mi balcón.

Inúndame con las miradas,

de magia y amor.

Dame tu mano,

canta, sé feliz,

Y ojalá nunca,

te alejes de mi.